Oriente Medio en llamas: ¡cómo Biden intenta apagar el fuego!

Biden

Biden (Foto ANSA)

La visita del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a Israel el 18 de octubre, tuvo un impacto significativo: la posibilidad de permitir el flujo de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, que había sido detenido en la frontera egipcia. Este avance es crucial, pero no engloba todos los objetivos que Biden tenía en mente para su visita.

Justo un día antes de la llegada de Biden, el 17 de octubre, un hospital en la Franja de Gaza fue sacudido por una tragedia. Un misil impactó en el edificio, generando numerosas preguntas y especulaciones sobre su origen. Mientras la comunidad internacional buscaba respuestas, Biden mostró su apoyo a la versión proporcionada por Israel. Según esta versión, el misil era un cohete defectuoso lanzado por la Yihad Islámica, una organización militante palestina.

Este episodio ha afectado la imagen de Israel en Oriente Medio. A pesar de que algunos países árabes, como los Emiratos Árabes Unidos, habían restablecido recientemente relaciones diplomáticas con Israel, el incidente en el hospital reavivó tensiones. La opinión pública en varios países árabes señaló rápidamente a Israel, a pesar de los esfuerzos de Washington y Tel Aviv por presentar una narrativa diferente.

La posición de la administración Biden en Oriente Medio está influenciada por más que este incidente. Dos objetivos importantes definen la estrategia de Biden en la región: en primer lugar, busca mantener bajo control al ejército israelí, garantizando al mismo tiempo el derecho de Israel a defenderse. En segundo lugar, tiene el objetivo de prevenir una escalada del conflicto a nivel regional.

Sin embargo, mientras Estados Unidos reafirma su apoyo a Israel, también intenta mantener un equilibrio con los países árabes. El incidente en el hospital ha complicado aún más esta situación, ya que Estados Unidos intenta mediar entre ambas partes sin perder la confianza de ninguna de ellas.

El papel de Estados Unidos en Oriente Medio siempre ha sido complejo y cambiante. Aunque en el pasado parecía que Washington intentaba reducir su compromiso en la región, los eventos recientes han puesto de manifiesto su continua influencia e interés. Un ejemplo claro es el reciente veto de Estados Unidos a una resolución de la ONU propuesta por Brasil.

Mientras Estados Unidos navega en estas aguas turbulentas, otras potencias mundiales buscan consolidar su influencia en la región. Rusia y China, en particular, están expandiendo su influencia política, como se evidenció en el reciente encuentro entre Vladimir Putin y Xi Jinping, donde mostraron un apoyo unificado a Palestina.

Finalmente, a pesar de la escalada de tensiones, los ataques terroristas del 7 de octubre, que conmocionaron a la comunidad internacional, parecen haber quedado eclipsados por el enfoque continuo en la cuestión palestina. Este cambio de atención resalta la naturaleza cambiante del panorama político en Oriente Medio y la necesidad de que las potencias occidentales se mantengan alerta y reactivas frente a futuros acontecimientos.