Magma bajo la ciudad: El peligro subterráneo que acecha a Grindavik

volcán islandia

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En el pequeño pueblo de Grindavik, ubicado en Islandia, los habitantes vivieron una situación de emergencia sin precedentes debido a la amenaza de erupción de un volcán cercano. Este evento, que tuvo lugar el 12 de noviembre de 2023, generó una evacuación masiva el sábado anterior, convirtiendo a este tranquilo pueblo en el epicentro de la atención mundial.

Las autoridades locales, basándose en la intensa actividad sísmica registrada en los últimos días, habían advertido a la población que la erupción era inminente. Los sismos, cientos de ellos pequeños pero de gran relevancia, indicaban un movimiento significativo en la corteza terrestre, lo que aumentaba el riesgo de una explosión volcánica.

Grindavik, con una población de 3.400 habitantes y ubicado a unos 50 kilómetros al suroeste de la capital, Reykjavik, fue particularmente afectado por esta amenaza. La oficina meteorológica de Islandia informó que un corredor de magma, una roca semifundida, se había extendido bajo la comunidad. Sin embargo, en ese momento no se podía determinar con exactitud dónde y cuándo llegaría a la superficie.

Ante esta situación tan peligrosa, las autoridades tomaron la decisión de evacuar a todos los residentes. Se les permitió regresar a sus hogares por tan solo cinco minutos para recoger objetos de valor. En medio de la confusión y la prisa, las personas intentaron salvar lo más importante para ellas: fotos familiares, objetos personales de gran valor sentimental y recuerdos irremplazables.

Además de los habitantes, también se rescató a un número de ovejas que estaban en peligro debido a la amenaza volcánica. Este gesto destacó la gravedad de la situación y la necesidad de actuar con diligencia y rapidez.

Los residentes, acompañados por oficiales de policía, fueron obligados a actuar con premura, ya que las autoridades aseguraron que no podían permanecer en sus hogares más tiempo del permitido. Esta operación fue supervisada por Olafur Orvar Olafsson, el policía a cargo, quien expresó su comprensión por la difícil situación, pero subrayó la importancia de seguir las medidas de seguridad establecidas.

Este evento llevó a las autoridades a elevar el nivel de alerta de aviación a naranja, indicando un riesgo incrementado de erupción volcánica. Estas erupciones representan una grave amenaza para la aviación, ya que expulsan cenizas altamente abrasivas a la atmósfera, lo que puede afectar los motores de los aviones, dañar los sistemas de control de vuelo y reducir la visibilidad.

El impacto potencial de una erupción volcánica en Islandia es considerable, como se evidenció en 2010, cuando una erupción importante provocó una interrupción generalizada del tráfico aéreo entre Europa y América del Norte. Esta situación tuvo un costo estimado de 3 mil millones de dólares para las aerolíneas y provocó la cancelación de más de 100,000 vuelos.

La evacuación se llevó a cabo después de que la región experimentara cientos de pequeños terremotos diarios durante más de dos semanas.