Los celos de Conan Doyle: ¡El misterio detrás de su odio por Sherlock Holmes!

Conan Doyle

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La figura del inimitable Sherlock Holmes ha trascendido las barreras del tiempo para convertirse en uno de los iconos literarios más reconocibles de la historia. Sin embargo, pocos saben que su creador, Sir Arthur Conan Doyle, albergaba sentimientos bastante contradictorios hacia su célebre detective.

La creación de Holmes fue, sin duda, un hito en la carrera literaria del escritor escocés, pero también fue una sombra que se cernió sobre sus aspiraciones personales como autor. Conan Doyle, brillante en su oficio, deseaba ser recordado por sus trabajos históricos y novelas de otro tenor, pero la figura de Holmes lo eclipsaba continuamente.

En los albores de la fama de Holmes, Conan Doyle disfrutaba del reconocimiento y de los beneficios económicos que su personaje le aportaba. No obstante, a medida que su creación adquiría más y más popularidad, el autor empezó a sentir que su legado estaría irremediablemente atado al detective de Baker Street.

La relación de Conan Doyle con Holmes se tornó cada vez más compleja. En un intento desesperado por liberar su arte literario de las garras de su inventiva más famosa, decidió que era tiempo de retirar al detective de la escena. En «El problema final», Holmes se enfrenta a su archienemigo, el profesor Moriarty, en una lucha que culmina con la aparente muerte de ambos.

El público, tras seguir fielmente las peripecias del detective, quedó conmocionado. La demanda de los lectores para que Holmes regresara fue abrumadora, y Conan Doyle, a pesar de resistirse internamente, no pudo ignorar el clamor popular. Así, contra su voluntad, resucitó al personaje en «El sabueso de los Baskerville», aunque inicialmente como un evento previo a su supuesta muerte.

La presión por parte de los admiradores y la industria editorial fue implacable, y Conan Doyle cedió ante ella, reincorporando a Holmes en futuras historias. Este retorno no significó, sin embargo, un cambio en los sentimientos del autor hacia su personaje. La aversión secreta de Conan Doyle hacia Holmes permaneció intacta, aunque se vio forzado a seguir alimentando la leyenda que él mismo había creado.

Con el paso del tiempo, la figura de Sherlock Holmes se ha fortalecido y multiplicado en diversas expresiones culturales—películas, series de televisión, adaptaciones teatrales y un sinfín de novelas y relatos inspirados por el original. Mientras tanto, las aspiraciones literarias más profundas de Conan Doyle han quedado, para muchos, en un segundo plano.

l legado de Conan Doyle se benefició de una ironía amarga: al intentar deshacerse de Holmes, fortaleció el interés y el cariño del público hacia el detective, asegurando su inmortalidad en la historia literaria. El autor, hábil en la construcción de misterios intrincados, quedó atrapado en el mayor de todos: el enigma de cómo su personaje menos querido se convirtió en su creación más perdurable y amada. Sherlock Holmes, un personaje ficticio, se convirtió en el habitante más vivaz y eterno del universo literario de Conan Doyle, un destino inimaginable para su «problemático» hijo de papel.