La sorprendente conexión de la familia real británica con Kenia revelada por Carlos III

Carlos III

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Durante su primera visita oficial a Kenia como monarca de Inglaterra, Carlos III ha tenido que enfrentarse a la triste herencia del colonialismo, demostrando su pesar por los sufrimientos infligidos a los kenianos durante el dominio británico. Del 31 de octubre al 3 de noviembre, junto a la reina Camila, su objetivo principal ha sido fortalecer los lazos entre el Reino Unido y la nación africana, al mismo tiempo que abordaba el pasado colonial de Kenia. Este gesto por parte del rey es un esfuerzo para construir su reinado bajo una luz de reconciliación y comprensión mutua.

El viaje ha coincidido con un momento significativo para Kenia, ya que pronto conmemorará el 60º aniversario de su independencia del Reino Unido. Además, el compromiso de Carlos III con el medio ambiente y el desarrollo sostenible ha quedado reflejado en su agenda de gira, resaltando los esfuerzos conjuntos de Kenia y el Reino Unido para abordar el cambio climático y promover la estabilidad regional.

La llegada del rey y la reina al Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta en Nairobi estuvo marcada por la lluvia y las salvas de cañón, seguida de una calurosa bienvenida por parte del presidente William Ruto y su esposa. Sin embargo, ha sido el discurso del rey durante el banquete de Estado lo que ha acaparado la atención, donde expresó su arrepentimiento por las injusticias del colonialismo y reconoció el sufrimiento de los kenianos durante ese oscuro capítulo histórico.

Carlos III también ha destacado la conexión especial de Kenia con la familia real, al recordar que su hijo, el Príncipe de Gales, eligió este país para proponer matrimonio a su esposa. Además, ha recordado que fue en Kenia donde la reina Isabel II se enteró del fallecimiento de su padre y de su propia ascensión al trono, un acontecimiento que resalta la importancia de África en la historia de los Windsor.

Por otro lado, la reina Camila decidió no lucir una tiara en el banquete, gesto que muchos interpretaron como un intento por evitar controversias debido a los simbolismos coloniales que podría evocar la joya.

Sin embargo, el motivo principal de la visita fue la demanda de una admisión de culpabilidad y una petición de disculpas por los abusos del colonialismo. Aunque se hicieron llamamientos para una disculpa directa, las declaraciones del rey no satisficieron completamente a aquellos que buscaban un reconocimiento explícito y sin condiciones de los errores del pasado.

El rey ha reconocido las tragedias del pasado, pero para algunos, su discurso ha carecido de una disculpa directa y de un arrepentimiento claro, manteniendo un equilibrio diplomático pero sin resolver completamente algunas expectativas.