¡Impactante descubrimiento! La Tierra azotada por el poderoso rayo cósmico de Amaterasu.

Amaterasu

Amaterasu

La Tierra ha sido recientemente impactada por un rayo cósmico proveniente del espacio, un descubrimiento anunciado por el equipo de Toshihiro Fujii de la Universidad Metropolitana de Osaka. El fenómeno ha sido documentado en la revista Science, y el rayo ha sido apodado Amaterasu, en honor a la diosa del Sol en la mitología japonesa.

Amaterasu presenta un nivel de energía extraordinariamente alto, incluso superior al generado por el Gran Colisionador de Hadrones del CERN en Ginebra, el acelerador de partículas más potente del mundo. Su energía alcanza los 240 exa-electrónvoltios, convirtiéndolo en el segundo rayo más poderoso jamás descubierto, detrás del llamado «Oh my God» de 1991, con sus 320 exa-electrónvoltios.

El equipo científico, en un intento de explicar lo sucedido, ha examinado diversas hipótesis, pasando desde explicaciones más convencionales hasta teorías más extremas. Amaterasu representa la cuarta partícula de este tipo detectada por los instrumentos terrestres provenientes del espacio, pero sus orígenes precisos siguen siendo desconocidos.

Los rayos cósmicos, a pesar de su nombre que puede parecer de ciencia ficción, son partículas subatómicas de alta energía que viajan en el espacio a velocidades cercanas a la de la luz. Pueden originarse de fuentes galácticas, extragalácticas e incluso de nuestro propio Sol. La peculiaridad del rayo que golpeó la Tierra el 27 de noviembre reside principalmente en su extraordinaria velocidad y en los valores extremadamente altos de energía, lo que dificulta en gran medida su detección.

Los rayos cósmicos de energía ultrabaja superan el extra-electrónvoltio, una medida casi un millón de veces superior a la energía alcanzada por las partículas en el acelerador más potente construido por los seres humanos. Aquellos que superan los 200 extra-electrónvoltios son extremadamente raros, llegando a la Tierra aproximadamente una vez por siglo, uno por kilómetro cuadrado. Hasta ahora, solo se han registrado cuatro de tales eventos, lo que añade dificultades adicionales a la comprensión de sus orígenes.

Amaterasu ha sido identificado gracias a los sensores del Array del Telescopio, pero todos los esfuerzos por determinar su origen han sido infructuosos. Solo se sabe que proviene del espacio exterior a nuestra galaxia, aunque en sus cercanías. Los análisis realizados por los científicos han profundizado en el misterio, ya que los cálculos basados en el movimiento de los rayos cósmicos y sus interacciones con los campos magnéticos de los objetos celestes no han revelado nada significativo en la zona de procedencia.

A pesar de ello, la hipótesis de un agujero negro sigue siendo la más plausible según el conocimiento actual. Según John Belz de la Universidad de Utah, coautor del artículo en Science, podría tratarse de un superagujero negro no detectado debido a un campo magnético que ha desviado la partícula entrante. Los científicos admiten que los modelos actuales sobre los rayos cósmicos podrían ser en parte incorrectos, y que Amaterasu podría provenir de una región diferente del cosmos con explicaciones más evidentes.